El barro cocido es uno de los suelos con más encanto de Andalucía, pero también de los que más sufren: absorbe la suciedad, pierde el color y se queda mate y apagado. Es exactamente lo que le pasaba al suelo de este hotel, castigado por años de tránsito continuo.
El trabajo se hizo en dos fases. Primero, un decapado a fondo con máquina rotativa para retirar la suciedad incrustada y los restos de tratamientos antiguos, dejando el barro limpio y con el poro abierto. Después, la aplicación del tratamiento a mano, metro a metro, para que el producto penetre de manera uniforme y el acabado dure años.
Al trabajar por zonas, el propio suelo cuenta la historia: en las fotos se ve la mitad ya tratada, con el barro hidratado y su color recuperado, junto a la mitad aún sin tratar. El mismo suelo, el mismo día. Y todo ello con el hotel en funcionamiento, señalizando las zonas de paso para no interrumpir la actividad.

